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Síntomas

LOS SÍNTOMAS DE LA BULIMIA

Una persona que sufre de bulimia come impulsivamente grandes porciones de alimentos, muchas veces hipercalóricos, por lo que inmediatamente después trata de deshacerse de esas calorías vomitando, esto hace que el esmalte dental de quien tiene bulimia se desgaste e incluso en ocasiones provoca cavidades y hasta periodontitis o pérdida de piezas dentales por infamación e infección de las encías. Además, por comer de más, la persona con bulimia sufre dolores estomacales por la sobre extensión de este órgano, que puede desembocar en su ruptura.
La persona que tiene bulimia también da signos de malnutrición, deshidratación, desbalance electrolítico, hiponatremia (bajas concentraciones de sodio en la sangre ), daño en la voz, deficiencias en vitaminas y minerales, sialadenosis (inflamación de las glándulas salivales), reflujo gastroesofágico, irritación, inflamación y posible ruptura del esófago. La bulimia provoca dependencia de los laxantes, úlceras pépticas y pancreatitis, envenenamiento por eméticos (sustancias que inducen el vómito), enrojecimiento de la cara y la parte baja de los párpados debido a la alta presión sanguínea en la cara durante el vómito. Por eso la persona con bulimia tiene los dedos con callos o maltratados.
Además, la bulimia hace que la persona tenga el cabello y las uñas secos o frágiles, o que los pierda, que le crezca un vello corporal muy fino. Quien tiene bulimia desarrolla edemas o concentraciones de líquido en cavidades del cuerpo, tiene atrofia muscular, actividad intestinal irregular, problemas digestivos, incluyendo celíacos y enfermedad de Crohn, entre otras.
También puede haber hipotensión o hipertensión por bulimia, hipotensión ortostática (falta de fuerza en el bombeo de sangre al corazón que provoca síncopes y desmayos), anemia por deficiencia de hierro, desbalances hormonales, hiperactividad, depresión, insomnio, amenorrea o ausencia de mestruación, infertilidad, síndrome ovárico poliquístico, embarazos de alto riesgo, abortos espontáneos y bebés muertos antes de nacer. La bulimia ocasiona además, diabetes, azúcar elevado en sangre (hiperglucemia), cetoacidosis, osteoporosis, artritis, debilidad y fatiga, síndrome de fatiga crónica, cáncer de garganta, fallo hepático, infección y fallo renal, fallo cardíaco, arritmias y angina de pecho y parálisis. Además, en la bulimia existe el riesgo de muerte potencial causada por ataque al corazón o fallo cardíaco; colapso pulmonar; hemorragia interna por apoplejía, fallo del hígado o de los riñones; pancreatitis, ruptura gástrica, úlcera perforada, depresión y suicidio.
En la bulimia también cambia el carácter, la persona se deprime, se siente triste, insegura e impotente, culpable y puede desatar un odio a sí mismo, aunque tenga esta conducta para tener más control. Pero además, la bulimia es mortal: la Asociación de Desórdenes Alimenticios del Reino Unido estima una tasa de mortalidad de un 10 por ciento en los casos de bulimia como consecuencia de los males originados, o tras un atracón severo, o por suicidio.

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