Dieta para la diabetes
Cambiar los hábitos y mantener controlada la diabetes
La prevención y control de diabetes, así como la manifestación de los síntomas, está directamente relacionada con la alimentación, por ello, llevar una dieta saludable es la primera de las tareas a las que hay que abocarse cuando se padece o se está desarrollando diabetes.
Algunos estudios sobre diabetes revelan que perder entre 7 y 5 por ciento del peso corporal, aunado a 150 minutos de actividad física a la semana, puede ayudar a hacer más lenta la progresión de la diabetes, en personas que tienen un diagnóstico de pre-diabetes.
Lo mejor es hacer cambios paulatinos en los hábitos alimenticios que darán grandes beneficios de salud y que a la vez, son fáciles de realizar cada día por el resto de tu vida. El tipo de dieta para el diabético es la misma cualquier persona debe seguir. Los pequeños cambios en la alimentación dan grandes resultados como disminuir el nivel de glucosa en la sangre y mejorar la presión y el nivel de lípidos. Todo dependiendo de qué se coma, cómo se cocine y la cantidad que se consuma.
La realidad es que mantener un equilibrio en la también disminuye el riesgo de enfermedades cardiovasculares como hipertensión arterial, infarto del miocardio, hemorragia o trombosis cerebrales, y por si fuera poco, mantiene el peso ideal en la persona.
Lo que si se puede comer con diabetes
La dieta para alguien con diabetes debe incluir alimentos de tres grupos principales como carbohidratos, proteínas y grasas.
Entre los carbohidratos que una persona con diabetes puede incluir en su alimentación, se encuentra el pan, los granos como trigo, arroz, avena y maíz, los cereales, las pastas, los vegetales con alto contenido de féculas, como el maíz y las papas, lechuga, brócoli, espinaca, jugo de vegetales, pimientos, zanahorias, tomates, ejotes verdes, apio, chiles, col orepollo, y verduras verdes. También frutas como manzanas, jugos de frutas, fresas, frutas secas, oronjas, uvas, naranjas, sandías, duraznos, mangos, guayabas, papayas, plátanos, frutas enlatadas.
De proteínas puede elegir carne de res, aves, huevos, queso, pescado y tofu.
Las grasas pueden ser margarinas, mantequillas, aceite y crema, pero en cantidades moderadas. Limita la cantidad de nueces, mantequilla de maní y alimentos fritos que consumes, ya que estos alimentos contienen muchas grasas, y revisa las etiquetas de los alimentos, escoge queso sin grasa o bajos en grasa.
Recuerda cocinar a la plancha, a la parrilla, asados, horneados, al vapor, guisados en salsa y en el microondas. Los alimentos pueden ser sazonados con vinagre, jugo de limón, salsa de soya, salsa picante, catsup, hierbas y especias.
Con diabetes hay que procurar
Una de las claves es limitar el consumo de grasas como la de: aderezo para ensaladas, aceite, queso crema, mantequilla, margarina, mayonesa, aguacates, aceitunas, tocino. Lo mismo que con los dulces: pasteles, jarabes, pays, galletas dulces, helados o donas. Puedes elegir algunos alimentos como leche, crema, queso y helado, pero bajos en grasas.
Debes disminuir el consumo de azúcar usando endulzantes artificiales para las bebidas como el té, y no comas miel de abeja, mermeladas, frutas en almíbar, pasteles o refrescos regulares. Prefiere las de dieta.
También es conveniente reducir el consumo de sodio proveniente de comidas rápidas y embutidos, y puedes usar pequeños trucos como evitar poner el salero en la mesa para evitar agregar sal a los alimentos preparados que ya la contienen.
Tomar bebidas alcohólicas con el estómago vacío puede hacer que su nivel de azúcar en la sangre baje demasiado y pueden aumentar el nivel de grasa en la sangre. Si deseas tomar bebidas alcohólicas, debes hablar con el médico.
Alimentación para niños con diabetes
Hay que entender primero que un niño, cualquiera que sea, debe contar con una alimentación adecuada que le ayude en su crecimiento, y que le permita tener un peso acorde a su edad y estatura. Si un niño aprende a comer correctamente tendrá menos problemas de salud en un futuro. Y en el caso de los niños con diabetes, el pequeño debe entender que algunos alimentos son muy perjudiciales para su salud, especialmente por su enfermedad. Aquí los padres son la clave para ayudar a que el pequeño salga adelante, ofreciéndole menús ricos en frutas y verduras.
Es importante que el pequeño realice, como cualquier persona, tres comidas al día, pero además debe consumir pequeños snacks o colaciones a media mañana, media tarde y antes de dormir. Con esto, el niño tendrá más energía y se equilibrará la insulina, lo que a su vez disminuye el riesgo de hipoglucemias. Como su apetito puede ser variable, debes ser tolerante con las porciones, pero asegúrate de enseñarle a ajustar sus dosis de insulina para que vaya adaptándose en su alimentación.
Cuando le prepares su almuerzo o lonche de la escuela, puedes pedirle que te sugiera qué se le antoja, dentro de lo que es saludable para él. Así, él podrá escoger entre fruta seca o natural o con yogurt, cereal con leche semidescremada, pan, croquetas de arroz con poca grasa, barras de cereal y galletas integrales. Recuerda que deben ser porciones moderadas. Evita los productos fritos, los embutidos y las salsas grasas y con azúcares como la mayonesa.
En caso de que el niño asista a una fiesta y le ofrezcan bebidas con azúcar, pastel y otras golosinas, puede comer una pequeña porción de éstos si su nivel de glucosa en la sangre está controlada.
Sin embargo debes enseñarle a traer siempre consigo un poco de glucosa, y es básico que él aprenda a reconocer los síntomas de una hipoglucemia, lo mismo que la gente con la que convive, como los profesores y otros familiares.
